La Voz Nacional

jueves, 3 de septiembre de 2026

Política

Almacenamiento de energía en Latinoamérica alcanzará 34 GW para el año 2035

El mercado de almacenamiento de energía en la región crecerá exponencialmente ante la necesidad de estabilizar las redes eléctricas y gestionar el exceso de renovables.

Redacción La Voz Nacional
Foto: moncloa.com

El sector de almacenamiento de energía en Latinoamérica se prepara para una expansión sin precedentes, con una proyección de crecimiento de 13,6 veces su capacidad actual para alcanzar los 34 gigavatios (GW) hacia el año 2035. De acuerdo con datos proporcionados por la firma de análisis Wood Mackenzie, este incremento será impulsado principalmente por la urgente necesidad de mitigar los recortes en la generación de energía renovable y resolver los problemas de congestión en las redes de transmisión eléctrica de diversos países de la región, incluyendo a México.

La saturación de las líneas de transmisión se ha convertido en uno de los mayores obstáculos para la integración de proyectos solares y eólicos a gran escala. Ante este escenario, la implementación de sistemas de baterías a nivel industrial se perfila como una solución técnica fundamental para estabilizar la oferta y demanda, permitiendo que la energía generada durante las horas pico de producción pueda ser inyectada al sistema eléctrico nacional en momentos de alta exigencia, evitando así el desperdicio de recursos limpios.

Para el mercado mexicano, este panorama refuerza la importancia de las inversiones en infraestructura eléctrica que coordina la Secretaría de Energía (SENER). La adopción de tecnologías de almacenamiento permitiría a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) optimizar el despacho de energía y fortalecer la confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional, un objetivo que ha sido señalado como prioritario por el gobierno federal para garantizar la soberanía energética del país ante el crecimiento de la demanda industrial y poblacional.

Expertos del sector energético sugieren que, si bien el crecimiento está garantizado por las necesidades técnicas de la red, la velocidad real de adopción dependerá de la actualización de los marcos regulatorios y de la agilidad en la gestión de permisos para proyectos de infraestructura. El desarrollo de estas tecnologías no solo representa un reto de ingeniería, sino también una oportunidad clave para avanzar en la transición hacia un modelo energético más eficiente, resiliente y menos dependiente de los combustibles fósiles en la próxima década.

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