Negociaciones separadas del T-MEC ponen a prueba la estabilidad comercial regional
México avanza en sus consultas con Estados Unidos mientras la presión arancelaria contra Canadá intensifica la tensión en el acuerdo norteamericano.

El gobierno de México atraviesa una fase crítica en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), al optar por una estrategia de negociación diferenciada. Mientras las autoridades mexicanas reportan avances sustanciales en las mesas técnicas con Washington, la relación comercial con Ottawa se ha complicado debido a la reciente imposición de medidas arancelarias impulsadas por la administración de Donald Trump hacia el mercado canadiense.
Esta dinámica de negociaciones separadas busca blindar los intereses estratégicos de México, particularmente en los sectores automotriz y energético. Fuentes cercanas a la Secretaría de Relaciones Exteriores han indicado que la prioridad es mantener la certidumbre jurídica para las empresas instaladas en territorio nacional, evitando que el conflicto arancelario entre los dos socios del norte contamine el flujo de exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos.
Por su parte, el equipo de transición del presidente estadounidense ha mantenido una postura firme, condicionando la continuidad de ciertas preferencias arancelarias a una alineación más estricta con sus políticas proteccionistas. La presión sobre Canadá, centrada principalmente en la industria extractiva y de acero, ha generado una disparidad en el ritmo de las conversaciones, dejando a México en una posición de mediador involuntario dentro del bloque comercial.
El Congreso de la Unión sigue de cerca el proceso, subrayando la importancia de proteger la soberanía nacional en la interpretación de los capítulos laborales y ambientales del acuerdo. Los legisladores han solicitado a la Secretaría de Economía mantener una comunicación constante para asegurar que cualquier ajuste en las reglas de origen no afecte las cadenas de suministro que dependen de la integración regional.
Analistas en materia comercial señalan que esta estrategia de diálogo bilateral simultáneo, aunque arriesgada, es necesaria ante la volatilidad de las políticas externas de Estados Unidos. Se espera que en las próximas semanas se definan los protocolos para resolver las diferencias en paneles especializados, buscando que el T-MEC mantenga su vigencia operativa a pesar de las divergencias crecientes entre los países integrantes.
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